Donald Knuth quería que los programas se leyeran como literatura. El compilador tuvo otras ideas.
La programación literaria prometía que el código debía escribirse primero para humanos y segundo para máquinas. Cuatro décadas después, casi nadie escribe de esa manera. He aquí por qué la idea más elegante en la documentación de software no logró cambiar la forma en que trabajamos.
En 1984, Donald Knuth publicó un artículo que proponía una inversión radical. Los programas no deberían escribirse para compilers y anotarse para humanos.…